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Alcanza Lo Supremo, La Verdad, A Dios, Trascendiendo La Mente




Ahora alcanzarás lo supremo. La verdad,  a Dios, trascendiendo la mente.

Para conseguirlo tenemos que profundizar en uno de los poemas más fascinantes del maestro Zen, Kakuán, el poema es el siguiente:

Junto a la orilla del río, bajo los árboles, descubro huellas del toro. Incluso bajo la hierba fragante veo sus huellas, en la profundidad de montañas remotas también se encuentran. Estas huellas ya no se pueden ocultar más que la propia nariz mirando hacia el cielo. Dicho esto el maestro Kakuán hace un comentario al respecto. Al comprender la enseñanza veo las huellas del toro, entonces aprendo que de igual forma que muchos utensilios están hechos de un mismo metal, así también hay innumerables entidades hechas del mismo material del ser. A no ser que discrimine ¿cómo distinguiré lo verdadero de lo falso?  Aunque aún no he cruzado la puerta ya he discernido el camino. 

Ahora nos adentraremos en estos hermosos poemas. El maestro dice “Junto a la orilla del río,  bajo los árboles, descubro huellas del toro”. Si continuas, sí no escuchas a la mente y a su juego del cansancio, del agotamiento, descubrirás la mente quiere arrastrarte de vuelta al rebaño, a la multitud. La mente quiere que pertenezcas a una secta, a una iglesia,  para que así no tengas que decidir cada paso por ti mismo.

Kakuan continúa “incluso bajo la hierba fragante veo sus huellas” Las hierbas representan los deseos,  incluso bajo la hierba, incluso bajo tus mismos deseos encuentras las mismas huellas del toro, incluso bajo los deseos encuentras escondido a Dios. Incluso bajo las llamadas cosas mundanas.

Si un hombre busca más y más dinero, llegará un punto en que se sentirá satisfecho, pero ese punto nunca llega. Parece ser que está buscando otra cosa,  erróneamente buscando dinero está intentando encontrar otra cosa. Un hombre que está buscando dinero, quiere ser rico pero no sabe que ser rico es totalmente diferente de tener dinero. Ser rico significa tener todas las experiencias que la vida te puede ofrecer. Ser rico significa ser un arcoiris, no blanco y negro, sino todos los colores juntos. Ser rico significa ser maduro,  estar atento, vivo. El hombre que está buscando dinero está buscando otra cosa,  por eso cuando se ha conseguido dinero no se ha conseguido nada. El hombre que está buscando poder, ¿qué está buscando realmente? Quiere ser un Dios. Y en el mundo dice Si tienes poder puedes simular ser un Dios. Detrás de su búsqueda de poder se esconde la misma búsqueda de Dios. De forma que cuando logra el poder de pronto se sentirá impotente por dentro sin ningún poder. Por fuera riqueza, por dentro sigue siendo pobre,  un mendigo

El maestro finaliza “En la profundidad de montañas remotas también se encuentran, estas huellas ya no se pueden ocultar más que la propia nariz mirando hacia el cielo” ¿Cómo es posible que no pudiera ver estas huellas si están justo enfrente de mí? SIempre han estado ahí, como la propia nariz. Pero si tienes los ojos cerrados o nublados no puedes ver.

Ahora una anécdota. Era ya de noche y debido a varios desvíos, Benjamín se había perdido completamente. Paró junto a una granja y preguntó a una mujer que estaba allí. ¿Voy en dirección correcta hacia el próximo pueblo? Ella preguntó “¿en qué dirección va? Benjamín respondió, Es decir ¿apuntan las luces de mi coche en esa dirección? la mujer dijo: Sí señor, al menos las rojas.

Esta es la situación. Cuanto más rápido corres, más confuso te vuelves. Cuanta más velocidad coges, más y más confusión llega a ti. Poco a poco pierdes todo sentido de la dirección,  simplemente sigues zumbando de aquí para allá. La velocidad misma se convierte en la meta, como si al correr rápidamente uno sintiera que está llegando a alguna parte. De ahí la atracción a la velocidad. Es una neurosis.

La ciencia entera se ocupa de hacer las cosas más y más rápidas. Nadie pregunta ¿hacia dónde vas? Y tal como yo lo veo, tus luces rojas apuntan en la dirección correcta. En alguna parte detrás de ti has dejado ya tu casa, pero en sólo una cosa tienes suerte, y es que hagas lo que hagas no puedes alejarte mucho de casa, porque todo lo que haces es andar dormido. Sonámbulo.

Estás profundamente dormido. Todo está sucediendo en tu mente, no en la realidad. Por eso el zen dice que si estás listo la iluminación es posible en este mismo momento, la iluminación tiene que ser repentina. Igual que si una persona está profundamente dormida, soñando, y en sus sueños se ha ido a la luna. Pero si por la mañana abre los ojos, ¿dónde se encontrará? ¿en la luna? No. Se encontrará aquí y ahora. La luna desaparecerá con el sueño.

El mundo es un sueño, no es que no exista; el mundo es un sueño porque el mundo que tú piensas que es, no es más que tu sueño porque estás dormido, inconsciente. Te puedes iluminar en este mismo momento.

Ahora el comentario de Kakuan, “Al comprender la enseñanza, veo las huellas del toro,  entonces aprendo que de igual forma que muchos utensilios están hechos de un mismo metal, así también hay innumerables entidades hechas del mismo material del ser, a no ser que discrimine ¿cómo distinguir de lo verdadero de lo falso?  Aunque aún no he cruzado la puerta ya he discernido el camino”. Al comprender la enseñanza sabrás que Budas , millones de Budas han estado en la tierra y todos han enseñado lo mismo. No pueden hacer otra cosa. La verdad es una. Si tratas de comprender podrás distinguir las huellas del toro. Pero en vez de comprender,  intenta seguir y ahí hierras.

Seguir no es comprender, comprender es algo muy, muy profundo. Cuando comprendes no te haces budista. Cuando comprendes te haces un Buda. Cuando comprendes no te haces cristiano, te conviertes en el mismo Cristo. Seguir te hará ser un cristiano,  comprender te hará ser un Cristo, y la diferencia es tremenda. Comprender es cuando dices Escucharé lo que digas y meditaré y si surge mi comprensión y concuerda con tu comprensión, entonces seguiré mi comprensión. los maestros son útiles,  muestran el camino, pero NO te aferres a ellos. Seguir es aferrarse, es producto del miedo no de la comprensión. Una vez que te vuelves un seguidor estás perdiendo la pista. Una vez que te vuelves un seguidor una cosa es cierta, que ya no estás investigando. Te puedes hacer teista y puedes decir “Dios es, yo creo en Dios”  Te puedes hacer ateo y puedes decir “No creo en Dios, soy ateo” Pero en ambos casos te has unido a una doctrina, a un dogma, te has unido a una turba, a una muchedumbre.

La búsqueda es individual,  llena de peligros,  uno tiene que ir solo.  esa es su belleza. En profunda soledad, solo en una profunda soledad, en la que ni siquiera está presente un pensamiento, Dios entra en ti o se revela a ti, en profunda soledad la inteligencia se convierte en una llama brillante. En profunda soledad el silencio y el gozo te rodean. Se abren los ojos, se abre tu ser. La búsqueda es individual.

¿Qué estoy haciendo aquí? Estoy intentando hacerte individuo. Te gustaría volverte parte de una multitud? porque resulta muy conveniente y cómodo seguir como un ciego. Pero yo no estoy aquí para volverte ciego. Yo no estoy aquí para dejar que te acerques a mí, porque entonces no te estaría ayudando de ninguna manera. Les dejaré todas las posibilidades para comprenderme, pero no dejaré que creas  en mí. La diferencia es sutil, pero grande. Y permanece atento porque tu mente tenderá a poner la responsabilidad en mí. Eso es lo que quieres decir cuando afirmas “Me he entregado” No es una entrega por confianza, es una entrega por miedo miedo a estar solos. Yo no estoy aquí para hacer tu viaje cómodo, conveniente, tiene que ser duro, es duro. Y en el último momento, en el momento final, ni siquiera yo estaré allí contigo. Solo hasta la puerta podemos ser compañeros de viaje. Cuando entras por la puerta, entra solo. Así que durante todo el camino tengo que hacerte capaz de estar solo, tengo que ayudarte a abandonar el miedo, ayudarte a volverte decidido. Confía en la vida, no hay necesidad de ninguna otra confianza, te llevará espontánea y naturalmente a lo supremo, a la verdad, a Dios o como tú quieras llamarlo.

Abandona todas las doctrinas. Todos los dogmas. Todas las escrituras. La vida es la única escritura, la única biblia,  confía en ella y deja que te lleve al océano a lo supremo.