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El Increíble Secreto de la Felicidad que Cambiará tu Vida

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Según Diógenes

Sucedió que cuando Alejandro Magno iba hacia la india, se encontró con Diógenes en el camino, Diógenes era un ser excepcional. Si Diógenes se hubiese encontrado con Lao Tse, se habrían sentado los dos y se habrían reído.

Cuando Alejandro pasaba oyó que Diógenes estaba, cerca así que fue a verle. Incluso Alejandro se quedó impresionado por este hombre, incluso Alejandro se sintió insignificante ante él. Era un fakir desnudo. No tenía nada, pero su ser era tal tan magnético y tan poderoso que alejandro quedó impresionado. De hecho se dice que nunca nadie volvió a impresionarlo después de eso. Le preguntó su secreto, “Cómo te has vuelto tan poderoso sin tener nada? Yo soy un conquistador del mundo, casi he conquistado el mundo entero, pero tú estás desnudo y no tienes nada, ¿cuál es el secreto de tu felicidad? Se cuenta que Diógenes dijo

“Renunciar a la esperanza. Ese es el secreto, y te digo que tú también renuncies a la esperanza, de otra forma siempre sufrirás”. Alejandro dijo “Vendré a ti para aprender el secreto, pero no ahora. Estoy en camino. He conquistado medio mundo, pero queda una parte. Tengo que convertirme en el conquistador del mundo,  entonces vendré. Diógenes dijo “Nadie ha sido jamás el conquistador del mundo. Siempre queda una u otra cosa por hacer. El sueño nunca está completo y el deseo nunca está satisfecho. Si realmente me comprendes y si realmente puedes ver que soy feliz sin molestarme en conquistar el mundo entero. Entonces tú también puedes ser feliz sin ello.

Lógicamente intelectualmente Alejandro lo comprendió,  pero dijo “Vendré más tarde, este no es el momento adecuado para mí”

Cuando se despedía de Diógenes, éste le dijo “Recuerda, morirás antes de haber conquistado el mundo. Todo el mundo ha muerto y tú no puedes ser una excepción” 

Y sucedió, Alejandro nunca volvió a casa. En sus últimos minutos de vida, debió haber recordado a Diógenes.

Luego ha habido otra historia que no puedo garantizar que existe. La historia de que el mismo día en que murió Alejandro,  murió también Diógenes y se encontraron camino del otro mundo, atravesando el río que fluye entre este mundo y el otro. Se encontraron en el río, Diógenes empezó a reírse a carcajadas y dijo “Mira te acuerdas, has muerto y has muerto en la mitad y la victoria no estaba completa” Para guardar las apariencias Alejandro también intentó reírse pero no pudo, dijo

“Sí, es extraño, el encuentro de un emperador y de un mendigo desnudo en este río”

Diógenes se rió aún más ruidosamente y dijo “Tienes razón, pero no comprendes quién es el emperador y quién es el mendigo. Eso no lo sabes exactamente, ahí estás equivocado. Este es un encuentro de un emperador y un mendigo pero yo soy el emperador y tú eres el mendigo. Estabas mendigando todo el mundo, eres el mayor mendigo que ha existido,  y mira lo que ha sucedido a tu imperio. Y yo viví como un emperador”

Alejandro estaba desnudo porque hay que dejarlo todo en la orilla y se sentía muy tímido e incómodo y turbado. Pero diógenes no estaba turbado dijo “Sabiendo muy bien que uno tiene que desnudarse algún día, tire mis ropas yo mismo y ahora mira qué turbado te sientes ante dios. Yo estaré riéndome y tú te sentirás culpable y turbado. Todo está mal con respecto a ti”

Todo el mensaje de Diógenes es. No tengas esperanzas. Vuélvete alerta y de pronto verás. Intenta comprender.. 

Amas a una mujer pero la relación se vuelve rancia y todo va mal. Entonces empiezas a pensar en otra mujer.  la mente dice “Esta mujer no es buena para ti pero existe la que sí lo es” Intenta encontrarla. Si estás alerta verás que el problema ha surgido a causa del deseo, no a causa de la mujer. Entonces la mente dice “Deja a esta mujer,  divorciate, cambia por otra” Pero con otra sucede lo mismo.

La única forma de detener la mente es volverte consciente. Cuanto más consciente eres,  más absurdos te parece los deseos. No es necesario renunciar a nada en el mundo solo hay que estar consciente. Y las cosas inútiles sin sentido caen por sí mismas. Entonces verás que tu vida es pura dicha, puro gozo una celebración. Una celebración entre tú y la existencia.




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