Saltar al contenido

¿Cómo Eliminar el Ego? Elimina el Ego y Transforma tu vida para siempre

COMPARTE ESTA ENTRADA CON TUS AMIGOS!

Elimina el Ego y Transforma tu vida para siempre

Si quieres eliminar tu ego desde la raíz primero tienes que darte cuenta el ego es sólo una idea.

No vienes con el ego cuando llegas al mundo, no lo traes contigo, no forma parte de tu ser. Cuando un niño nace no trae el ego al mundo. El ego es algo que aprende, no es parte de la genética.

Hay siete puertas por las que entra el ego, siete puertas por las que aprendemos el ego. Hay que comprender esas puertas porque si las comprendes podrás abandonar el ego, porque esas puertas una vez que se las ha comprendido perfectamente bien pueden ser cerradas, entonces ya no se crea ego.

Una vez que se ve correctamente, que se comprende perfectamente bien que el ego es sólo una sombra, empieza a desaparecer a eliminarse por sí solo.

La primera puerta “el yo corporal”

No nacemos con el sentido del “yo”, el niño en el útero de la madre no tiene sensación del “yo”, es uno con su madre, es absolutamente uno, está totalmente unido con su madre y la madre es toda su existencia, su cosmos, no sabe que está separado. La separación llega cuando el niño sale del útero, cuando se corta el puente que lo unía a su madre, y el niño tiene que respirar por sí mismo, de hecho respirar no es algo que el niño vaya a hacer, ¿cómo podría hacerlo? Todavía no puede respirar, aún no está aquí. La respiración sucede, no es que el niño la haga, está sucediendo, sale de la nada, el niño comienza a respirar. Esos pocos segundos son muy muy valiosos, críticos, peligrosos: los padres, el médico, las enfermeras que atienden el parto todos están esperando atentamente si respirará el niño o no, no se puede forzar al niño, no se le puede persuadir y el niño no puede hacer nada por sí mismo, si sucede sucede, puede que no suceda, a veces los niños no respiran entonces pensamos que han nacido muertos, que el niño respire por primera vez es algo milagroso, nunca lo ha hecho antes, no puede estar preparado para ello, no sabe que existe el mecanismo de la respiración. Los pulmones jamás habían funcionado hasta entonces pero la respiración llega y el milagro comienza.

La respiración viene de la nada, recuerda más tarde empezarás a decir “Estoy respirando” eso es absurdo, tú no estás respirando, la respiración está sucediendo, no fabrique es la idea “del yo” no digas estoy respirando, nadie está respirando, no está dentro de tu capacidad del hacerlo o no. Puedes probar deja de respirar durante unos pocos segundos y sabrás lo difícil que es también detenerlo, en pocos segundos un gran sofoco surge de la nada y empiezas a respirar de nuevo. Es la nada la que respira en ti, o puedes llamarla Dios, no hace ninguna diferencia es lo mismo. “Nada” y Dios significan lo mismo, “nada”

Dios es una nada, no nacemos con un sentido del yo, no es parte de nuestro legado genético. El niño no puede distinguir entre y el mundo en torno a él, incluso cuando el niño ha empezado a respirar tarda meses en darse cuenta de que existe una distinción entre su interior y el exterior. Esta es la primera puerta por la que entra el ego,  la distinción de que hay algo en mí. Por ejemplo el niño siente hambre, siente que viene de dentro y luego la madre le da el pecho y siente que llega del exterior, así que poco a poco irá surgiendo una distinción que hay cosas que vienen de dentro y cosas que vienen de fuera. Cuando la madre sonríe el niño ve que la sonrisa viene de fuera y entonces responde sonríe y siente que la sonrisa sale de dentro, de algo en su interior. Surge la idea de adentro y afuera de esta forma experimentas el ego por primera vez.

En realidad no existe distinción entre el exterior y el interior, el interior es parte del exterior y el exterior es parte del interior. El cielo de dentro de tu casa y el cielo de fuera no son dos cielos, recuerda son un cielo y lo mismo pasa con “tú ahí yo aquí”,  no somos dos, somos dos aspectos de la misma energía, dos caras de la misma moneda.

La Segunda puerta es la auto identidad

El niño aprende su nombre, el niño continúa sabiendo que todo cambia, a veces tiene hambre, a veces no tiene hambre; a veces tiene sueño y a veces está despierto, y a veces está enfadado y a veces muy amoroso. Las cosas siguen cambiando.. un día es un hermoso día otro día está oscuro y triste pero se mira al espejo, ¿has mirado alguna vez a un niño pequeño sentado ante un espejo? Intenta coger al niño que hay dentro del espejo, porque cree que el niño está fuera, si no puede cogerlo da la vuelta y mira detrás del espejo piensa que está el niño escondido allí, pero con el tiempo empieza a saber que es él, el que está reflejado y entonces empieza a sentir una especie de continuidad, ayer era la misma cara, hoy también es la misma cara en el espejo.

Cuando los niños miran al espejo por primera vez quedan fascinados, no lo dejan, van una y otra vez al dormitorio para ver quiénes son, todo sigue cambiando. Hay una cosa que parece ser inmutable, la propia imagen, el ego tiene otra puerta por la cual entrar  la autoimagen.

La tercera puerta es la autoestima

Esto se relaciona con los sentimientos de orgullo del niño que  surgen al aprender a hacer algo por sí solo, hacer explorar, construir.

Cuando un niño aprende algo, por ejemplo se aprende la palabra papá, está diciendo papá  todo el día, no pierde ni una oportunidad de usar la palabra. Cuando el niño comienza a aprender a andar lo intenta todo el día, se cae a una y otra vez, tropieza, se da golpes pero de nuevo se levanta porque siente orgullo, es como si intentara decir “yo también puedo hacer algo” puedo andar, puedo hablar, puedo llevar cosas de aquí para allá. Los padres están muy preocupados porque el niño es una molestia, empieza a coger cosas, no lo entienden, ¿por qué has cogido es el libro de ahí? El niño no está interesado en el libro en absoluto, no tiene ningún sentido para él, no puede concebir porque miran esa cosa continuamente y le dice que estáis buscando ahí, pero su interés es diferente, puede llevar a cargar trasladar un objeto.

El niño empieza a matar animales, una hormiga e inmediatamente salta sobre ella y la mata, puede hacer algo, está disfrutando el hacer cosas, se puede volver muy destructivo. Si encuentra un reloj lo abrirá quiere saber lo que hay dentro, se vuelve un explorador, un investigador, disfruta haciendo algo porque eso le da una tercera puerta a su ego, se siente orgulloso, puede hacer cosas. Puede cantar una canción y entonces está listo para cantársela a cualquiera, si viene alguna visita él está allí presente esperando que alguien le dé una indicación para poder cantar la canción o puede bailar, o puede hacer imitaciones o cualquier otra cosa, lo que sea, él quiere hacer algo para mostrar que no es ningún inútil, que también puede hacer algo, este hacer trae algo.

La cuarta es la auto extensión, la pertenencia, la posesión

El niño habla de “mi casa” “mi padre” “mi madre” “mi colegio” Empieza a ampliar el campo de lo “mío”. “Mío” se convierte en su palabra clave, si coges su juguete no está muy interesado en el juguete, está más interesado en “el juguete es mío no puedes cogerlo” Recuerda, no está muy interesado en el juguete, cuando nadie esté interesado tirará el juguete a un rincón y se irá a jugar fuera. Pero en cuanto alguien quiera cogerlo él no quiere darlo, es su “mío”, “mío” le da un sentido de mí, así se crea el yo.

Y recuerda estas puertas no son sólo para los niños, permanecen así toda tu vida. Cuando dices “mi casa” eres infantil, cuando dices “mi esposa” eres infantil, cuando dices “mi religión” eres infantil. Cuando dos personas empiezan a discutir sobre la religión son niños, no saben lo que hacen, no han madurado ni crecido realmente. Los niños discuten continuamente, “mi papá es el mejor papá del mundo” y lo mismo hacen los sacerdotes, siguen luchando, “mi concepto de dios es el mejor el más poderoso, el auténtico, los demás son mediocres” Estas actitudes son muy  infantiles pero se quedan contigo toda tu vida.

La Quinta puerta es la autoimagen

Se refiere a cómo el niño se ve a sí mismo, a través de la interacción con sus padres, a través de las alabanzas y los castigos aprende a tener cierta imagen de sí mismo, buena o mala.

El niño siempre está observando cómo reaccionan sus padres respecto a él, si hace cierta cosa lo alaban o lo castigan, si se siente castigado piensa que ha hecho algo malo, “soy malo” Si hace algo bueno y lo alaban piensa que es bueno. Empieza a intentar ser más y más bueno para que lo aprecien, o si los padres son personas realmente difíciles y exigentes y sus demandas son tales que el niño no puede satisfacerlas, entonces empieza a hacer todo lo que ellos llaman malo, reacciona y se rebela. Estas son las dos formas.

Si no lo alabas por lo que hace, hará que se note su presencia, empezará a romper cosas, empezará a fumar, empezará a hacer cosas que no te gustan, y dirá “lo ves, tienes que hacerme caso, tienes que prestar mi atención, tienes que saber que soy alguien, y que estoy aquí y no puedes ignora me” Así nace en el chico bueno y el chico malo, el santo y el pecador.

La sexta es el yo como razón

El niño aprende los caminos de la razón, la lógica, la argumentación, aprende que puede solucionar problemas, la razón se convierte en un gran apoyo para su “yo”

Por eso discute la gente, por eso las personas educadas creen que son alguien. ¿no tienes estudios? Entonces te sientes un poco avergonzado, ¿tienes un gran título, eres doctor en filosofía o en literatura y sigues mostrando exhibiendo tu certificado? ¿has conseguido una medalla de oro, eres el primero en la universidad? ¿Por qué muestras que te has hecho un ser racional? La razón se convierte en un gran apoyo.

La séptima es la lucha es la meta de la vida, la ambición.

El llegar a ser qué o quién queremos llegar a ser, aparece el interés por el futuro, los sueños y las metas a largo plazo, la última etapa del ego..

Entonces uno empieza a pensar en qué hacer en este mundo para dejar una huella en la historia, para dejar una firma en las arenas del tiempo, hacerse poeta, hacerse político, hacer esto o lo otro, la vida va muy deprisa se pasa volando y hay que hacer algo de lo contrario pronto desapareceremos y nadie sabrá que hemos existido. Queremos ser Alejandro o Napoleón, si es posible uno quiere ser un chico bueno, famoso muy conocido. Si no es posible entonces también se quiere ser alguien, muchos asesinos han confesado ante los tribunales que habían asesinado a alguien, no porque estuvieran interesados en matarlo, sino solamente porque querían que sus nombres apareciesen en la primera página de los periódicos.

Un hombre asesinó a alguien por la espalda llegó y lo apuñaló y ni siquiera lo había visto antes, era un absoluto desconocido para él, no se había relacionado, no había amistad ni enemistad, no lo conocía de nada, ni tampoco ahora había visto la cara de la víctima, no lo había visto simplemente lo asesinó por la espalda, el hombre estaba sentado en la playa mirando las olas y el otro llegó y lo mató. El tribunal estaba perplejo pero el hombre dijo “no estaba interesado especialmente en el hombre al que mataba” eso daba lo mismo, cualquiera habría servido, había ido allí a matar a alguien. Si este hombre no hubiera estado allí entonces habría sido otro, pero ¿por qué? y él dijo por qué quería que mi foto y mi nombre estuvieran en la primera página de los periódicos. Mi deseo se ha cumplido, se habla de mí en todo el país, soy feliz; ahora estoy listo para morir. Si me sentencian a muerte puedo morir feliz, fui conocido, fui famoso.

Si no puedes hacerte famoso entonces intentas que se te conozca, si no puede ser Mahatma Gandhi te gustará ser Adolfo Hitler, pero nadie quiere ser un don nadie.

Estas son las siete puertas por  las que se fortalece la ilusión del ego, por las que se hace más y más fuerte. Estas son las siete puertas por las que hay que sacar al ego de nuevo lentamente sin prisas desde cada puerta tienes que mirar tu ego profundamente y decirle adiós, entonces surge la nada.

COMPARTE ESTA ENTRADA CON TUS AMIGOS!